Como muchos, seguí el camino que “debía seguir”: estudiar, conseguir un buen empleo y trabajar duro durante años. Pero algo no encajaba. Sentía que había otra realidad… y la descubrí estudiando la historia.
Entendí que los imperios caen, los ciclos se repiten y los sistemas monetarios cambian. Y justo ahí encontré Bitcoin.
No fue fácil. Invertí sin saber. Caí en estafas. Envié dinero a empresas falsas. Perdí Litecoin creyendo que me devolverían el doble en Bitcoin. Aprendí a golpes lo que nadie me enseñó:
Que Bitcoin no es magia, es estrategia.
Y que tener tus claves privadas puede ser la diferencia entre libertad y ruina.
Que no se trata solo de comprar, sino de entender lo que estás comprando.
Con esa experiencia, pasé de una inversión inicial de 10 mil dólares a un portafolio de casi 900 mil dólares. Pero más valioso aún, es que hoy entiendo por qué Bitcoin importa… y quiero enseñártelo.